Maridaje de la Cerveza

La combinación perfecta

A pesar de sus raíces culturales o de las diferentes propiedades terapéuticas de esta bebida, hemos de reconocer que actualmente el consumo de la cerveza se debe más a un contexto lúdico que a posibles aplicaciones nutritivas.

La gastronomía, sin embargo, se ha ido interesando por la cerveza, obsoleto ya el prejuicio de que era una bebida con menor valor que el vino a la hora de acompañar determinados platos.De hecho, su maridaje es una de sus características más llamativas y diferenciales respecto a otras bebidas.

Sus característicos sabores la sitúan como un excelente acompañante de muchos platos en los que el vino queda totalmente descartado, como es el caso de cualquier aliño con vinagre por ejemplo.

Existen platos que por su contenido graso dejan cubiertas las papilas gustativas con una capa oleosa (como los huevos o las recetas con mucha grasa) que impide saborear los alimentos posteriores y la cerveza supone un excelente limpiador del paladar.

Los escabeches, picantes, ahumados, los platos especiados o ciertas verduras irreconciliables con otras bebidas, hacen de la cerveza su complemento y la perfecta compañera.

Estos potentes platos necesitan a menudo una bebida con la misma fuerza que equilibre los sabores en el paladar.